• El Harto Arte

Un fotógrafo profesional quiere expresar algo: Miriam Mery

POR DAYAN FLORES. Usar la cámara como medio de expresión, belleza y experimentación es lo que busca la fotógrafa saltillense


Miriam Mery es una fotógrafa atenta, amable y risueña. La saltillense nos habla de su vida en el camino de la lente y cómo pasó de verlo como un pasatiempo a una profesión y una parte importante de su vida.


Para la egresada de la Universidad Autónoma de Coahuila como arquitecta, dice que la fotografía forma una parte esencial de su vida; habla de ella con pasión y euforia y nos muestra sus dos mundos: como algo estético y algo representativo.


Hay más allá de solo una simple fotografía bonita, también se halla el mensaje que ésta pude trasmitir, nos cuenta a El Harto Arte: la fotografía no depende de como se tomó, con qué calidad se tomó, sino el impacto y el mensaje que llega a trasmitir al espectador.


¿Desde un comienzo el ser fotógrafa era una opción como profesión?

Se fue convirtiendo, porque al principio apenas era consciente de que era algo que me apasionaba y que de alguna manera formaría parte de mis días para siempre y que también iba a tener una necesidad de plasmar algo por medio de la foto. Se convirtió en una profesión porque al principio lo hacía inconscientemente solamente para expresar algo, el buscar y el mostrar lo que yo veo; para que el espectador vea las cosas como yo las veo.


Me fui dando cuenta de lo importante que es para mí. Ha ido cambiando: al principio tenía una cámara digital donde cabían 14 fotos. Era como tener una cámara análoga, donde sólo tiene cierto número de fotos por el rollo y te tienes que profesionalizar. Como en el celular, que puedes tomar muchas fotos. No hay que olvidarnos de lo que estamos plasmando, de observar, esperar el momento perfecto para la fotografía. En lugar de eso, tomamos 30 fotografías y luego escogemos cuál, pero a veces las olvidamos y no escogemos. Fui explorando en cámaras: en la Reflex, la de pocas fotos -porque estaba descompuesta, después supe-; luego, la cámara digital, que tenía como 20 fotos de capacidad; y después conseguí mi primer cámara digital, ¡wow! Le saqué un partidazo. En ese camino fui entendiendo lo que conlleva ser profesional.


“Es un gran orgullo ser artista. No es fácil y es un gran camino. Es algo que es muy gratificante cuando lo haces bien.”

¿Cómo se ha integrado la tecnología popular como celulares en tu profesión?

Hice algunos cursos de arte y de impresiones y de montajes, y me di cuenta que claro que la calidad fotográfica importa. Fue cuando comencé a interesarme en conseguir un mejor equipo. No es una excusa con una cámara de celular. Di un curso donde el requisito era una cámara de celular, no necesitabas una cámara profesional. Entonces no necesitas de un equipo muy caro para ser un profesional.

¿Alguna de tus exposiciones de fotografía que te hayan impresionado a ti misma?

Todas me han enseñado algo, pero hay una exposición que realicé en Casa Purcell que tenía por título “Cámara naranja”; allí puse un punto de vista “ácido”, la esencia del ser humano; por ejemplo, la crudeza. Retraté un conejo desollado que está a la venta en el mercado para consumo.


Una persona que fue a ver la exposición me llamó y me dijo que le causó mucho impacto la fotografía; me preguntó: “¿tú mataste al animal?” Y quedé impactada con la pregunta, porque precisamente quería enseñar cómo somos tan insensibles hacia algo tan horrible, que es matar animales y de alguna manera lo normalizamos y vemos como algo tan normal.


En esta exposición hice referencia a los cítricos, en referencia a lo ácido. Cuando entrabas a la sala había puesto olores de naranjas, limones, y recibías un shot de vodka con gelatina de sabores cítricos y podías visitar la sala y percibir todo con los sentidos: con la boca, tomar un cítrico; con el olfato, oler; lo visual, los colores, las imágenes (que eran impactantes, no era algo sweet), que tan fuertes estaban que me las pidieron para una exposición de terror. Y del tacto, la experiencia física de estar ahí en la sala. Y para el tacto, dejé una fotografía que parecía un ojo, de una fruta partida, como si fuera un rompecabezas, para que los niños o la gente en general lo armara rompiendo con el "no tocar". Lo puse ahí para que la gente explore, pero no había instructivo. Si te nace, hazlo. Es de las expos que más me ha impactado en la manera de decir las cosas.


“Claro que puedes vivir del arte, puedes encontrar caminos. Y siempre es estar explorando el trabajo.”

¿Qué es lo que más te gusta de ser fotógrafa?

Lo que más me gusta y apasiona es que puedo captar las cosas desde mi punto de vista y expresarlas, esa es la manera más pura de mostrar quién eres. Es cómo estás viendo las cosas.


Es como cuando en un taller de arte les muestras un objeto y todos se ponen a hacer un retrato. Y cuando comparas todos los retratos, te das cuenta que todos vieron algo distinto, se enfocaron en algo distinto. Si es una persona, hubo quien se enfocó en el rostro; otros que sólo hicieron siluetas. Te das cuenta que todos vemos de una manera diferente y eso es hermoso. Poder mostrar esto es hermoso.

¿Cómo ha sido el apoyo por parte de tu familia en el camino del arte?

Son un gran apoyo. En mi casa todos han ido a mis exposiciones, me han preguntado por la fotografía, en qué estoy trabajando, se interesan por eso y también pido opiniones acerca de mis fotografías. Es muy gratificante que me apoyen y que vayan a mis exposiciones.


Es un gran orgullo ser artista. No es fácil y es un gran camino. Es algo que es muy gratificante cuando lo haces bien, te enfocas y te formas en esto, claro que te irá bien. Claro que tendrá recompensas económicas, aunque muchos digan lo contrario. Claro que puedes vivir del arte, puedes encontrar caminos. Y siempre es estar explorando el trabajo.


Por ejemplo, mi amiga Lilette Jamieson, que me encanta su trabajo, es pintora y ahora está haciendo retratos digitales, que le remuneran; podríamos decir que es algo comercial, porque tiene su técnica súper estudiada, no le toma mucho tiempo y gana dinero y lo gana más rápido que si se detuviera a hacer una pintura que le tome dos o tres semanas. ¿Qué de malo tiene? Y además está produciendo obra y portafolio, que la vean. Me encanta y me acaba de hacer un retrato para mi hija, tengo una bebecita de dos años.


“Para mí un fotógrafo profesional es aquel que es consciente de que esta expresando algo”.

¿El ser fotógrafa te ha abierto a nuevas oportunidades?

Sí, para expresarme, conocer personas, observar trabajos de otros fotógrafos; también conocer e investigar sobre fotógrafos para saber qué tanto tengo en común con ellos.


Tiene mucho impacto la fotografía. Hay una canción que dice “vivir entre fotografías, se guardan y se olvidan, porque dicen la verdad”; ese impacto que tiene es “yo las quiero guardar, pero no las quiero olvidar”; todo lo que vives en el pasado es lo que te hace ser la persona que eres ahora.


¿Qué elementos consideras que debe de tener alguien para se considerado fotógrafo profesional?

Es una pregunta muy difícil de responder. Hay un montón de fotógrafos profesionales que son mejores que fueron a la escuela a estudiar fotografía. Para mí un fotógrafo profesional es aquel que es consciente de que esta expresando algo a través de la fotografía y lo hace con esa intención. La intención.


Porque yo te puedo decir ”un fotógrafo profesional es quien hace una fotografía, conoce cómo funciona la máquina, los encuadres, tiene conocimiento de la composición, el ritmo; el manejo de las aperturas, velocidades, lo técnico”. Pero luego encuentras artistas que hacen fotografías con cajas de cartón, con cámaras piratas donde la imagen no tienen del todo la calidad, pero expresan algo.


Miriam Mery
Fotógrafa originaria de Saltillo, Coahuila.
· Master en Arquitectura, por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona.
· Ha expuesto de manera individual en Saltillo, Coahuila, algunas exhibiciones como “La vida en gris”, Centro Cultural Ágoras (2011); “Jamón eterno”, Taberna El Cerdo de Babel (2011);Cámara Naranja”, Centro Cultural Casa Purcell (2011); “In Bloom”, Museo del Desierto (2010), entre otras.
· Mención Honorífica en el concurso de fotografía “Patrimonio Arquitectónico” de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC).
· Primer lugar en la categoría de fotografía en blanco y negro y segundo lugar en la categoría de fotografía a color del Octavo Circo de las Artes de la UadeC en 2012, y Mención Honorífica del “Premio Estatal de la Juventud” de Coahuila 2011.

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© 2020. Del Taller de Redacción Superior. EAP "Profesor Rubén Herrera". UAdeC. Editor: Livio Ávila.