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‘Mi objetivo al escribir es hacerlo cada vez mejor’: Laura Luz Morales

POR LIVIO ÁVILA. Una voz potente en la literatura coahuilense que hay que conocer, la escritora habla en entrevista con El Harto Arte sobre los retos de la literatura, el cine y el arte en cuarentena


Cuando Laura Luz Morales comenzó a publicar nos dimos cuenta que faltaban más voces como la suya en la literatura coahuilense: franca, directa, alternativa y con historias que no puedes dejar de leer. Desde una sociedad secreta en una selva mexicana hasta una relación tóxica donde la palabra amodio ya aceptada por la Real Academia Española, tergiversa los cuentos románticos de hadas edulcorados para llevarnos a relaciones reales: saladas, crudas y tragicómicas.


Hablamos de sus novelas Xibalbá y ¿Cómo crees que se enamoran los patos? Ella a través de una pantalla que a su vez es proyectada a mis alumnos en el “salón de clases” virtual. Este capítulo de Black Mirror no lo imaginabamos vivir, pero aquí estamos. Es la invitada especial en la clase de Redacción, la primera entrevistada de El Harto Arte. Y con gusto les compartimos esta charla, que va desde sus motivaciones a escribir y los retos que le ha implicado.

¿Cómo nació tu gusto por escribir?

Nació desde que era muy niña, cuando mi mamá me leía cuentos antes de dormirme. Me empujó a leer más y eso lo agradezco: tuve una biblioteca muy grande. Mis papás nunca me negaron ese contacto con la literatura y los libros. Todavía veo monitos dibujados en los libros, porque mi hermana y yo a los tres años los rayábamos y eso hace que les pierdas mucho el miedo. Toda mi niñez leí y siempre quise escribir, no historias, pero inventaba personajes, un amigo imaginario... En la secundaria y en la prepa empecé, como mucho adolescentes, a escribir poemas de amor; muy malos los míos y no los sacaría jamás [ríe], pero vas entendiendo que es una actividad que te gusta mucho hacer. También tenía un diario, que sirve mucho.



Tuve mi primer libro, Xibalbá, por una convocatoria que quedó seleccionado para su publicación. Comencé a escribir cuentos en revistas literarias, en las páginas del periódico “Vanguardia”. Y después el segundo libro, Cómo crees que se enamoran los patos, dentro de un taller con el escritor Jesús de León, con una colección del Instituo Municipal de Cultura.

¿De dónde proviene tu inspiración para escribir?

Cuando empiezas a escribir, quieres emular a otros escritores. Contar historias desligadas de ti mismo porque te gustan o piensas que no tienes algo importante que decir. Pero el día que descubrí que era mejor contar lo que uno conoce y ha experimentado, fue cuando encontré la soltura de terminar lo que estaba haciendo. Porque sí pasa que cuando intentas emular a otros –hablo de otras artes en general, pintura, cine…-, utilizando las mismas técnicas, estás bloqueando tu propio camino y experiencia; y esa fue la clave para escribir con más seriedad: escribir como yo misma. Las historias venían más de mi entorno, ciudad, del norte de México, nuestro lenguaje actual.


Honestamente, mi primer objetivo [al escribir] es terminar. Es muy complicado. Y el siguiente: hacerlo cada vez mejor.

¿Qué autores te han influido en tu narrativa?

Muchos autores. Cada libro que abro y me dice algo muy profundo, lo quiero de alguna manera utilizar en mi proceso creativo. Por decir algunos, en mi etapa más existencialista: Milán Kundera, todas sus novelas; lo primero que leí de él fue La insoportable levedad del ser. Otro, Charles Bukowski, que me parece un escritor muy completo con una visión muy particular. Es el primero que escribe sobre sí mismo que no me cae mal, porque a veces es algo difícil, puede caer muy bien o que la gente te odie. Y un tercer autor, Philip Roth, cuya obra Pastoral americana me dejó una sensación de que hay obras perfectas y que uno quiere llegar a esa complejidad; algo que me pasó con Los detectives salvajes [de Roberto Bolaños].


También La piansita, de Elfriede Jelinek, Nobel de Literatura, que me abrió el panorama a lo escrito por las mujeres, pues estaba acostumbrada a Jane Austen, que eran novelas de amor muy bien escritas, pero Jelinek me abrió los ojos a muchas otras autoras muy diferentes.

¿Cuál es tu mayor objetivo al momento de escribir?

Honestamente, mi primer objetivo es terminar. Es muy complicado. Y el siguiente: hacerlo cada vez mejor. Cada cosa que escribo, aplicar lo que aprendí de mi experiencia en el pasado porque vas cometiendo muchos errores y la cuestión es superarte a ti mismo, no a otros, si no a mí misma. De esa forma expresaré lo que quiero expresar.

En tu novela Xibalbá hablas de una sociedad ajena al mundo civilizado en una selva mexicana, que se asemeja a algunas que sí existen. ¿De dónde surgió esta idea?

Surge de dos cosas: una era en lo personal, la muerte de mi papá y cómo enfrentamos la muerte de alguien muy cercano a nosotros; algo de lo que alguien te puede contar y no vas a entenderlo hasta que lo vives. Nunca vas a poder sentirte en los zapatos del otro hasta que no te pase con alguien como son tus padres. Me dejó muchas incógnitas existenciales. Y la otra: yo tenía una obsesión por informarme sobre historias de sectas; me crea mucha intriga e interés saber cómo logran conseguir seguidores y esta manipulación que llega a ser ridícula. Pero realmente, esta manera de envolver a la gente y necesidades interiores, eso me hizo querer irme por abordar esto.


En tu otra novela ¿Cómo crees que se enamoran los patos? abordas una relación, como dicen, “sin pelos en la lengua”. ¿Es una novela antirromántica, en términos amorosos o cursis?

Intenta ser una historia de amor como todos hemos vivido: una relación tóxica que amamos y odiamos al mismo tiempo. No digo que esté bien, no defiendo para nada esa relación destructiva, pero lo quería plasmar con cierto romanticismo, que al final se va acabando. Porque esas relaciones de amor-odio nunca llegan a funcionar.


Es muy exigente, son jornadas de grabación de 15 horas seguidas durante un mes entero; tal vez durmiendo cuatro horas al día.

Has incursionado al cine en cortometraje, producción, dirección de arte. ¿Qué experiencia te ha dejado como artista?

El cine es algo que se trabaja mucho en equipo y la literatura es algo que tienes que hacer tú solo en tu computadora o cuaderno. El cine nunca lo puedes trabajar solo, requiere de mucha gente involucrada y puntos de vista. Entonces, aparte de lo artístico requiere mucha organización y compromiso. Para hacer cine en cualquier lado, es muy caro, implica mucho conocimiento técnico, estructura y mucho compromiso, porque sí es muy diferente.



Es muy exigente, son jornadas de grabación de 15 horas seguidas durante un mes entero; tal vez durmiendo cuatro horas al día. Es muy agotador. No sé si todos estén hechos para eso. Para mí inició por escribir guiones y eso me llevó a la producción, pero a quienes les guste les digo: el resultado da mucha felicidad y vale la pena, pero ahí mismo sí es muy pesado [ríe].

¿Cómo crees que afecta a los artistas esta caurentena?

Económicamente está afectando un montón, más a los artistas. Yo que no vivo de eso, sino de mi trabajo “godinez” y buscando tiempo para escribir. Pero ahora mismo sí se pierde mucho trabajo. Creativamente, tienes más tiempo; si eres más disciplinado y tienes objetivos bien marcado de hacer arte. Si no puedo salir de la casa: pinto, compongo, escribo, ensayo o a lo que te dediques. Pero en cuanto a dinero, no es muy beneficioso.

[Ser artista] Es equivocarse y no esperar a hacer la “obra maestra” a la primera: escriban, hagan arte y lo que les guste, vayan equivocánodose e irán aprendiendo de los errores.

¿Qué proyectos tienes para el futuro?

Estoy escribiendo una novela, aunque no me gusta abundar en proyectos que no están concluidos. Tengo unos cuentos que estoy por publicar. Estoy trabajando con amigos en proyectos de documental. A quien tenga proyectos artísticos, recomiendo poner prioridades.

¿Qué le dirías a alguien que quiere escribir o dedicarse al arte?

Que sean muy pacientes, disciplinados. Luego dicen que la inspiración…, pero no: esto es sentarse y trabajar. La inspiración llega de todos lados; estás en una calle y ves un sticker y se te ocurre una historia. Sí hay mucho de ocio, pero cuando tienes un proyecto con un discurso por el cual trabajar, lo que requieres es sentarse y hacerlo. Es equivocarse y no esperar a hacer la “obra maestra” a la primera: escriban, hagan arte y lo que les guste, vayan equivocánodose e irán aprendiendo de los errores.


Laura Luz Morales
Escritora originaria de Saltillo, Coahuila (1982)
· Es autora de la novela breve Cómo crees que se enamoran los patos (Instituto Municipal de Cultura, colección Los Relámpagos de Jorge). Puedes leerla y descargarla aquí.
· Su primer libro fue Xibalbá, una novela breve publicada por la editorial Acequia Madre del IMC.
· Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila.
· Fue reportera, editora y columnista en las secciones culturales de los periódicos “Palabra” y “Vanguardia” de Saltillo.
· Ha publicado cuentos en revistas como “La Negra Plata” y “Pola” y en la antología Estos son mis papeles.
· En ámbito audiovisual, dirigió y produjo el documental El último gran cine, dedicado al Cine Teatro Palacio, que puedes ver aquí.
· Este año se estrenó su cortometraje de cineminuto “Feliz Cumpleaños”, que puedes ver aquí: https://www.facebook.com/watch/?v=237242187683926
· Se desempeñó como gerente de locaciones y productora local de la película Días de invierno de Jaiziel Hernández Máynez.
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© 2020. Del Taller de Redacción Superior. EAP "Profesor Rubén Herrera". UAdeC. Editor: Livio Ávila.