• El Harto Arte

‘Me cuesta dormir pero no soñ​ar’: Lilette Jamieson

POR MEILY SANDOVAL. Artista visual de carne y hueso: la coahuilense nos comparte su sabiduría, sus experiencias y procesos con el arte; y cómo la cuarentena la ha llevado al arte digital.


Lilette Jamieson afirma que el arte salvó su vida. Hablar con ella nos deja mucho en qué reflexionar: tuvimos una probadita de sus pensamientos y su fresca esencia. La originaria de Torreón, Coahuila, habló con El Harto Arte de la cuarentena, sus obras menos favoritas y sus consejos para artistas que inician.


Actualmente podemos encontrar piezas suyas expuestas en el museo del desierto y en la galería de la Academia Interamericana de Derechos Humanos. La exmaestra de la Escuela de Artes Plásticas “Profesor Rubén Herrera“ es contundente en algo: “Tienes que estudiar muchísimo para descubrir qué clase de artista quieres ser y siempre va a sobresalir el que no es como ningún otro. El artista no necesita ser pobre, ni necesita ser millonario; no necesita venderse ni necesita regalarse”.

¿Qué es lo más importante para ti en tu proceso creativo?

El proceso creativo no es solo agarrar una pluma, un papel o un pincel, sino también lo es idear, imaginar, soñar hasta a dónde va a llegar. Es interesante: estás pensando, vas creando y tratando de hilar todo. A ese momento también hay que darle su puesto como parte esencial del trabajo y del proceso creativo.

A todo aquel que decide ser artista, el arte “le toca el alma” de una manera única. ¿Cómo describirías tu relación con el arte?

Woah. A mí el arte me salvó la vida; cuando somos artistas y decimos que el arte transforma al mundo no es porque tu arte toque al otro, sino que te toca a ti mismo y a partir de ello, como una raíz, afectas a los que están a lado de ti. Pero sobre todo te transforma a ti, te afecta a ti, ves el mundo de una manera totalmente diferente y así es como lo empiezas a transmitir a la sociedad.


“A mí el arte me salvó la vida.”

¿Cómo influye tu situación emocional en la creación de una obra o proyecto?

Ambas son el reflejo de uno mismo; así como te puede llevar dos semanas, te puede llevar años. Tu emocionalidad no afecta para nada en el momento que se produce una obra porque tienen que ser constante, porque se trata de ti, no de tus emociones. No hay otra manera en la que lo puedas hacer porque tus proyectos son tú.


Mis proyectos personales tienen que ver con mi afectividad, van ligados a cómo somos porque desde chica, no es que fuera muy afectiva, sino que me gusta cómo afectan las emociones y los sentimientos al ser humano; y la manera en la que lo intelectualizamos. [...] Yo creo en que mis sentimientos no deben afectar la obra, sino más bien la intelectualización de ellos, hay una frase que me gusta mucho que es “pensar con el corazón y sentir con la cabeza”.


Lo que comentas me recuerda a una pieza de tu serie Cartografías de los sueños​,​ donde escribiste: “me cuesta dormir pero no soñar”. ¿Podrías comentar algo sobre ello?

“Los Durmientes” es una serie salió en un año y medio; las almohadas (“Cartografías de mis sueños”​) salieron de esa misma serie. Es una pieza que llevó un mes hacerla; fue el cómo estaba afectando mi manera de sentir. La almohada me recordaba que mi espíritu tenía que ver hacia el frente, hacia el futuro al momento del soñ​ar, pero al mismo tiempo mi cuerpo estaba haciendo un viaje absoluto.

“Sigamos con el arte; que [en esta cuarentena] nos está dando para viajar, para vivir, para explorar, para estar felices.”

Si pudieras darle un consejo a la Lilette que iba empezando en el mundo del arte, ¿qué le dirías?

He pensado muchísimo en eso. Creo que le diría lo mismo que me digo en estos momentos y que me repito todos los días: tú dale, que no te importe lo que digan, que no te importe nada, tú haz. Hila muy bien lo que estás haciendo, trabaja por proyectos y encuentra desde ahorita el hilo conductor. [...] Cuando estaba estudiando la carrera los maestros se burlaban de nosotros, de cualquiera de mis compañeros o de mí, porque sabíamos, ya exponíamos, porque nos creíamos mucho, porque nos habían seleccionado para algún concurso... Esto llegó a desilusionar a muchos de mis compañeros y solo los que no hicimos caso seguimos adelante y creo que ese consejo me lo di en algún momento.

Cada creador tiene sus proyectos favoritos, pero en este caso te pregunto: ¿existe algún proyecto u obra tuya de la que no estés tan orgullosa?

Todas las de la carrera me dan un poco de pena y sin embargo andan colgadas por ahí en casas de personas que ni conozco [dice riendo]. Yo creo que de todo lo que produje en la carrara rescataría muy pocas cosas y a partir de que salí [de la carrera] he estado muy enamorada de todos mis proyectos. [...] La última pieza de cada proyecto me ha llevado a empezar el siguiente.

¿Cuál ha sido tu experiencia como artista mexicana en el extranjero?

Como mexicana ir a un museo en otro país es fabuloso. Ver el mundo desde otra perspectiva e ir a otros lugares como artista mexicana siempre ha sido muy bien recibido. Aunque la gente suele esperar [de un artista mexicano] una Frida Khalo, cierto estilo de colores; vibrantes y nacionalistas, como mi obra que va por ese camino; muchos rosas, muchos naranjas, he tenido buena respuesta. [...] Un consejo muy bueno que me dio mi padre fue “primero conoce México antes de ir a otro lugar”.

A donde quiera que vayas te das cuenta de que tienes un poco de todos, no somos tan diferentes y hay un poquito de nosotros en todos ellos, vas encontrándote.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

Estoy trabajando en “un gran amor”, un amor entre mujeres, con el anterior título de “casa”. Es sobre cómo se construye el género femenino desde lo social, también del desborde de lo natural de tu cuerpo y la construcción del género; también de cómo entre las mismas mujeres en sociedad fidedigna nos ayudamos con acciones cotidianas. Empecé a trabajar con lo que ya tenía en la casa; retomé proyectos teóricos que tenía atrasados. Cuando necesité para comer, porque los ahorros se van acabando, la entrada de dinero fue un poco difícil. Retomé un proyecto de retratos que empecé desde hace tres años: a partir de la virtualidad la gente se toma una selfie y dependiendo de los textos que me mandan, les hago un retrato. Lo estoy convirtiendo en un proyecto mucho más sustentado. Retrato la naturaleza de cómo se quiere ver la gente, que es lo que quieren; es como un tema de identidad este proyecto.


“El arte nos lleva a lugares de lucha, de encuentro, de resistencia y resiliencia.

¿Qué rumbo te gustaría tomar para el 2021?

Este año empezó con un rumbo muy fuerte… las exposiciones fueron cayendo de una en una, [por el coronavirus] este año ha sido de encierro, de encuentro. Para que el próximo año sigamos con el arte; que nos está dando para viajar, para vivir, para explorar, para estar felices.

El arte nos lleva a lugares de lucha, de encuentro, de resistencia y resiliencia.

¿Tienes algún comentario final?

Mucha persistencia y no dejen de ser uno mismo; los caminos van y vienen pero siempre hay que tener los sueños muy en alto.

Lilette Jamieson
(Torreón, Coahuila)
-Artista plástica por la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Autónoma de Coahuila
-Maestra en Artes por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, graduada con honores
-Ha expuesto individual y colectivamente en México, Estados Unidos, Venezuela y España
-Algunos de sus temas son cuestionamientos sociales relacionados con los afectos y el poder propio
-Su página con su portafolio: http://www.lilettejamieson.com/
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© 2020. Del Taller de Redacción Superior. EAP "Profesor Rubén Herrera". UAdeC. Editor: Livio Ávila.