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Los cantantes somos atletas de la voz: Ale López Fuentes

POR YÉSICA PECINA. La cantante saltillense que participará en el Festival Internacional Cervantino considera que hace falta que las instituciones se dediquen a producir ópera, cómo ha sido su trayectoria y algunos tips para mantener una voz saludable


Se abre el telón y comienza la magia. Alejandra López Fuentes comparte su voz, la cual trabaja como un atleta para ir a las Olimpiadas, pero la meta es llegar a los oídos del público y también a su corazón. “Vibrar con ella cuando interpreta a la Mimí de Puccini nos conmueve no solo de manera emocional, sino física. La potencia de su voz nos trastorna desde las células”, escribió Joel Almaguer en una descripción sobre la saltillense.


En entrevista exclusiva, la intérprete que no ha cejado en su formación desde que estudió canto, nos cuenta a El Harto Arte sobre su trayectoria que ahora la lleva al Festival Internacional Cervantino, donde Coahuila es el estado invitado; nos narra las noches más memorables, desde su debut con orquesta hasta su participación con el renombrado tenor mexicano Javier Camarena.


Foto. Luis Castrejón para la revista 360.

También enfatiza que se requiere mayor inversión de instituciones para la producción de ópera porque, en su experiencia, el público nunca se queda con la impresión de ver algo “aburrido”, sino que se goza y ese goce lo transmite ella aquí.


¿Cómo fue qué te enamoraste de la ópera?

No me di cuenta en qué momento quedé enamorada. Yo entré a la escuela para aprender canto y sólo quería aprender técnica para irme a otro lado; no me pasaba por la cabeza hacer ópera. Creo que fue una combinación de lo placentero que es cantar para mí y de la música que me envolvió. No puedo decir de un momento específico; fue algo que se dio muy natural. Es como cuando te llevas bien con alguien, empiezan a salir y después son novios… ni siquiera te das cuenta.


¿Cómo fue para ti desarrollarte en esta disciplina, en una ciudad donde no hay muchos recursos ni círculos de personas que se dedican a lo mismo, para nutrirte?

Yo tuve mucha suerte, porque cuando comencé a estudiar no tuve maestro de canto, pues la universidad tenía mucha rotación de maestros. Eso hizo que yo buscara hacer cosas por mí misma; además, en ese entonces no había tanto movimiento de ópera.

De hecho, como en el cuarto año, comenzó el encuentro internacional de ópera de Artescénica aquí en Saltillo, cada verano. La maestra Teresa Rodríguez trajo a muchos maestros de un muy alto nivel, se crearon óperas; entonces yo fui creciendo también con ese encuentro. Desde el primer encuentro estuve como oyente y después formé parte de puestos que tenían allí, de escenas, de ópera o me daban la oportunidad de estar en conciertos con orquesta, etcétera.


Estar en el escenario es su pasión. Foto: Luis Castrejón para la revista 360.

Después, mi maestro Arturo Rodríguez llegó de la Ciudad de México y por fin pude tener un maestro que estuviera conmigo desde el cuarto año hasta que terminé. Me enseñó de todo: desde cómo ser asistente de dirección; es decir, el maquillaje la utilería; o cuando íbamos de gira, cómo se deben guardar los vestuarios, cómo debes comportarte cuando estás en una ópera, ser respetuoso al dejar el camerino… muy completo. Además de la técnica y de cómo utilizar mi voz. Soy muy afortunada en ese sentido, justo a tiempo llegó mi maestro y Artescénica.


Es cierto, no sólo en Saltillo sino en todo el país, aunque existen muy buenos cantantes y hay escuelas de música para formar cantantes de ópera, se hace muy poca ópera en el país.


A pesar de eso yo fui buscándole; creo que eso es resultado de una clase de psicología existencial, con el Dr. Carlos Valdez, quien nos dijo: “ustedes no pueden quedarse únicamente con lo que les da la universidad. El mundo es tan grande que tienen que ir a buscar más porque es su responsabilidad como estudiantes de psicología”. Así fue como yo también comencé a juntarme con amigos de la escuela para hacer conciertos allí, en un café y a generar un poquito más de movimiento en la ciudad.

La soprano estará en el Festival Cervantino 2021.

Actualmente, al menos en verano, siempre habrá varios conciertos operísticos gracias al encuentro [de Artescénica] y además ya tenemos orquesta, cosa que antes no teníamos en la ciudad. Sólo teníamos la Camerata de Coahuila; de hecho, con ella fue mi debut en Torreón.



Sabemos que la ópera es una disciplina bastante compleja. ¿Nos compartirías acerca de tu rutina diaria para cuidar tu voz?

Pues lo ideal es hidratarte muchísimo, es decir, lo suficiente. Yo tomo agua y algo que he aprendido con la experiencia de los años es el usar mi voz todos los días para vocalizar, no sólo para extender el registro sino para mantener mi voz saludable y pues, descansar. En realidad no tengo una rutina demasiado exacta, sólo todos los días muevo mi voz. Es como el gimnasio, tenemos que tener uno o dos días de descanso porque eso también le ayuda porque los pliegues vocales también son músculos, de hecho somos atletas de la voz, nos preparamos muchísimo para un concierto o un papel.


¿Tienes alguna noche que jamás olvidarás?

Híjole, tengo muchas. Por ejemplo, cuando canté por primera vez con orquesta, que fue con la Camerata de Coahuila; fue el debut de la ópera Dido y Eneas, donde hice dos papeles chiquitos pero para mí fue sentir el sonido completo de la orquesta en el cuerpo, en el teatro, mezclado con mí voz… Me acuerdo y ya me dieron ganas de llorar; o sea, fue algo súper especial y bellísimo para mí, porque yo sabía que estaba en el lugar en el que tenía que estar.



También, un concierto que hice aquí en Saltillo con un súper señor que admiro muchísimo: Javier Camarena. O sea, poder cantar con él, esa es una noche que no voy a olvidar nunca. Mi debut en el Palacio de Bellas Artes que fue hace seis años.

Otra noche también increíble, fue cuando gané el concurso internacional de canto en Sinaloa. Me acuerdo del momento en que mencionaron mi nombre y fue como: “¿en serio, soy yo?”; ver el diploma con mi nombre fue como: “¡sí soy yo!”.


Foto: Luis Castrejón para la revista 360

¿Nos podrías decir qué es para ti la ópera?

Es parte de mi vida. No es toda mi vida, pero es gran parte de mi vida y es de las cosas que más me hacen feliz. Es como tener un mejor amigo constante, siempre que lo necesitas está ahí; creo que para mí es la respuesta a todo. Mi maestro Carlos Serrano decía: “¿estás feliz? Canta. ¿Estás enojado? Canta”. La ópera es la respuesta a tantas cosas, es la mejor “persona” que me puede acompañar en mi vida.


¿Cómo fue para ti el cierre de los escenarios que tanto amas?

Como todos los artistas, fue duro pero también me di cuenta de esa habilidad de los artistas de adaptarse; tenemos esa capacidad que me encanta porque trabajamos en el constante cambio, incluso de nuestro cuerpo, porque la voz va creciendo y madurando conforme tú lo vas haciendo.

Así trabajamos los artistas, no siempre tenemos las condiciones óptimas, de pronto tienes que hacer la función en una plaza y el sonido está un poco mal; mil cosas que pueden pasarte tanto en un escenario profesional como en algún otro lugar; nos dimos cuenta que se puede hacer música en cualquier lugar.

Conocimos casas de grandes cantantes porque desde ahí se trasmitían sus conciertos; incluso, el Opera House hizo estos streamings donde pudimos ver el espacio de vida de los cantantes. Ha sido difícil para todos. Pero me di cuenta que somos creativos y que tiene sus ventajas estar en casa.



¿Tienes algún proyecto importante a la puerta?

Sí tengo, es algo muy grande. Gracias a la vida, se está moviendo mucho más la agenda. Lo único que puedo decir es que uno de ellos es un proyecto a piano y otro es con orquesta. Pronto sabrán de qué se trata.


¿Has tenido proyectos internacionales?

Claro, el primero fue en las Romerías de Cuba. Me invitaron y al año siguiente también. Fue un proyecto muy padre e iba como solista, primero con un piano y después con orquesta. Fue muy divertido y muy padre porque yo todavía no acababa la carrera. Fue muy importante que me invitaran.


¿Piensas que en otras naciones hay más audiencia para la ópera?

Por supuesto que sí. Es decir, en México hay mucha, al público le encanta. En mi experiencia, siempre que va alguien a un concierto en vivo, no hay quien me diga “¡qué flojera!”; al contrario, siempre quieren saber más.


Más bien, creo que no hay una cultura de ópera como la hay en Europa. Más que difusión, lo que hace falta son instituciones que se dediquen a la producción de ópera. Existen: está el Palacio de Bellas Artes, sólo que únicamente tiene un presupuesto que divide en danza, pintura, música. Es muy poco el presupuesto que tiene, por eso se hace tan poca ópera. También hay varios teatros, como la sociedad artística sinaloense que tiene presupuesto para hacer uno o dos títulos al año. Pero la diferencia es que en Europa, cada ciudad tiene más de un teatro que se dedica exclusivamente a la ópera.


¿Qué le dirías a todos aquellos que tienen curiosidad por este arte?

Les diría que a la primera oportunidad, no sólo en la ópera sino en la pintura, en el teatro, cualquier expresión artística, vayan a verla. Escuchar una voz timbrada, impostada, bien colocada en vivo, nunca se va a comparar a una grabación.


Ale López, soprano
Originaria de Saltillo, Coahuila
Su debut fue en la ópera Dido y Eneas junto a la Camerata de Coahuila.
Se ha presentado en escenarios como el Palacio de Bella Artes en Ciudad de México.
Ha interpretado junto al reconocido tenor Javier Camarena.
Participó en el Encuentro Internacional de Ópera en distintas ediciones; organizado por Teresa Rodríguez en Saltillo, con eventos en Coahuila y maestros invitados de todo el mundo.
Ganadora del concurso internacional de canto en Sinaloa.
Próximamente participará en el Festival Internacional Cervantino, donde Coahuila es el estado invitado.
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