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La ‘morra’ más cultural: Dina Gaona

POR JESÚS ALBA. Su festival ‘Morras’ reunió a destacadas mujeres de Saltillo y fue la inspiración para esta serie de entrevistas a creadoras en El Harto Arte; la egresada de nuestra Escuela de Artes Plásticas, nos narra cómo ha sido su camino por la pintura, el arte urbano y su popular Estudio 280



La cuarentena nos tiene encerrados: encontrar artistas en su espacio y al aire libre no es fácil. Sin embargo, hallamos a Dina Gaona aún trabajando a pesar de las hostilidades de hoy en día. En su famoso Estudio 280, que tiene junto a su novio Mayelo y otros miembros, en el Centro de la Ciudad.


Quizá esta entrevista pudo haber sido en su estudio y galería, pero no: la pandemia nos hizo conversar a través de una pantalla. La egresada de la EAP “Profesor Rubén Herrera” nos narra cómo ha sido su recorrido por el arte, en colectivos, en su propio festival para dar voz a mujeres, en su trabajo independiente y nos dice el secreto de cómo sobrevivir en el intento.


¿Cómo comenzaste en el arte?

Desde niña he tomado cursos y talleres, a partir de ahí se hizo más evidente mi gusto. Comencé en el Centro Cultural Santa Anita a tomar clases de pintura académica durante un año; después de eso decidí ingresar a la Escuela de Artes Plásticas [“Profesor Rubén Herrera”]. Esto viene desde siempre, diría yo.

“Mi principal influencia artística es Julio Galán, es alguien a quien admiro mucho, también agregaría a Leonora Carrington.”

¿Qué me dices de tus influencias, personales y artísticas?

Mi principal influencia artística es Julio Galán, es alguien a quien admiro mucho, también agregaría a Leonora Carrington. Y personales, serían mis amigos; tengo amistades muy talentosas dentro de la fotografía y los murales. Es una retroalimentación, pues tiendo a explorar y aprender de todos ellos. Me gusta experimentar de todo, aunque de mis cosas favoritas sería el surrealismo y el art-deco.

¿Cuáles han sido los sacrificios ante los cuales te has tenido que enfrentar para estar donde estás hoy?

Hasta hoy siempre me he topado con gente interesada en la cultura. Toda la obra y trabajos que he realizado han ido de la mano; incluso hoy vivo de lo que estudié. Pero podría decirte que sí ha estado difícil, pues durante la universidad tenía la inquietud de formar un colectivo o una casa cultural, así que junto con mi novio comenzamos en Click and Brush un pequeño colectivo; luego, Craft Factory. Viví de casa en casa [cultural] hasta que por fin establecimos Estudio 280 y a partir de esto logramos crecer mucho con festivales.

¿Cómo se dio el proceso para tu primera exposición “Ruido”?

Fue un proceso largo, porque como dije, “vivir del arte es complicado”; así que tenía que trabajar para poder conseguir los materiales y todo lo demás. Además, tenía asuntos culturales así que me fui alejando un poco de la plástica y fui posponiendo esa exposición durante mucho tiempo hasta que la pude realizar.

“[…] hay una “ebullición” de mucho talento artístico y no solo me refiero a los grupos o colectivos, sino que con las redes sociales uno amplía su panorama enormemente”


¿Cómo consideras los movimientos artísticos en estos momentos?

Los veo bien, pero hay algunas cosas en las que no estoy de acuerdo; por ejemplo, algunas piezas o movimientos contemporáneos que no les llego a encontrar algún tipo de sentido. Pienso que en la actualidad hay una “ebullición” de mucho talento artístico y no solo me refiero a los grupos o colectivos, sino que con las redes sociales uno amplía su panorama enormemente y conoce artistas de cualquier estilo y de todo el mundo.


En Estudio 280 llevaste a cabo el festival cultural “Morras”, un foro para mujeres de distintas áreas. ¿Cómo surgió este movimiento?

En un principio se llevaba a acabo un festival llamado “Obra negra” en donde se invitaba a escritores a presentar sus obras en el que se realizaban pláticas y se podían preguntar cosas un poco personales, como si fuese una feria del libro pero más abierta e íntima. Entonces, tenía la inquietud de hacer un proyecto con solo mujeres pero en el ámbito pictórico, tomando la idea de “Obra negra”, así que comencé a buscar e investigar y fui encontrando a muchas mujeres talentosas, así que dije: “esto se tiene que alargar” (ríe). Me refiero a la cuestión cultural y social, porque todas están haciendo trabajo en la ciudad, pero también en el estado; inclusive algunas a nivel nacional como Vivir Quintana o Stephanía Rangel, ganadora del premio Dolores Castro en poesía, por ejemplo. Fue muy agotador porque prácticamente lo hice sola; me di a la tarea de buscar patrocinadores y toda la logística; buscar y programar a las chicas fue muy cansado. Impartíamos una charla diaria, por lo que se extendió a un mes de duración durante abril de 2019. Me sorprendió conocer a muchas mujeres de las que no conocía nada y su trabajo pero me dio mucho gusto que hayan estado”.

¿Cómo fue ser parte del colectivo ecológico y cultural “Yo soy Zapalinamé”?

Es un colectivo muy bonito. Nuestra directora solía decir “esto es como un matrimonio disfuncional porque siempre, siempre se están peleando y no se ponen de acuerdo” (bromea). Pero ya lleva cuatro años; incluso hace poco un diseño mío se colocó en el distribuidor vial de la ciudad. Considero sus experiencias muy gratas porque no es fácil trabajar en el arte colectivo.



Al haber sido estudiante e impartir algunos talleres, ¿qué relación tiene la educación con el arte?

Van de la mano. Siempre he pensado que el arte debería inculcarse desde la infancia, es indispensable tanto para la cultura como para sensibilizar a las personas.

¿Cómo ha impactado Estudio 280 en la sociedad?

Es un granito de arena que nosotros ponemos, casi todas las actividades que nosotros hacemos son gratuitas; por eso algunas veces buscamos patrocinios, pero fuera de eso siempre intentamos acercar a la gente al arte, los invitamos a que vean las presentaciones de libros, a las exposiciones o promovemos mucho el altar monumental que se instala el Día de Muertos. Creo que realizamos pequeñas obras con gran impacto en la localidad, “picando piedra”, como dicen [ríe].

“Tanto Yo soy Zapalinamé como Estudio 280, estamos preparando cosas para después de la pandemia.”

¿En qué proyecto se encuentra trabajando Dina Gaona? ¿Cuál es su visión?

Tanto Yo soy Zapalinamé como Estudio 280, estamos preparando cosas para después de la pandemia, pues trabajamos con más flujo de gente, pero ya tenemos varios planes. Antes de que termine el año quiero poder lograr una nueva exposición en la que estoy trabajando y también estoy preparando la segunda edición de “Morras”.

Si están en el mundo del arte, no se desanimen y tomen tanto las cosas buenas como malas. No se dejen romper por algunos críticos de arte que tienden a exagerar sus reseñas, muchos no estamos hechos para soportar una crítica así. Siempre habrá personas que crean en uno pero también habrá quienes no; hay que trabajar y luchar por lo que queremos. Hay que tocar puertas y buscar oportunidades porque sí se puede (hace énfasis).

“Si están en el mundo del arte, no se desanimen y tomen tanto las cosas buenas como malas.”

Dina Gaona
Saltillo, Coahuila
-Es egresada de la Escuela de Artes Plásticas “Profesor Rubén Herrera” de la Universidad Autónoma de Coahuila.
-Ha expuesto su trabajo artístico en distintos espacios culturales.
-Actualmente, junto a su novio Mayelo Cársol, difunde la cultura a través de Estudio 280, un espacio de arte, librería, cafetería y tatuajes.
-Por varios años han participado también en el colectivo Yo Soy Zapalinamé, que realiza murales a favor de la flora y fauna coahuilense.

¿Ya sigues a Estudio 280? https://www.facebook.com/estudio280/


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© 2020. Del Taller de Redacción Superior. EAP "Profesor Rubén Herrera". UAdeC. Editor: Livio Ávila.