• El Harto Arte

‘La literatura está un poco rezagada en la ciudad’: Daniela González

POR FRIDA SOFÍA MORALES. La autora que prepara un libro de cuentos y se ha formado con escritores con trayectoria, nos cuenta cómo Proyecto Láuder busca dar un espacio artístico necesario para desarrollar talentos actuales


Joven recién egresada de la carrera de Psicología, Daniela González no ha dejado de lado su principal motor: la literatura. Hoy, después de haber estado en constante formación en talleres literarios, está consciente de que hay un hueco en la ciudad: falta empujar la literatura y por eso es parte de Proyecto Láuder.

Este es un nuevo proyecto independiente dirigido por el también saltillense David Beltrán, que próximamente publicará un libro con ilustraciones y textos inéditos. ¿Pero de dónde viene su interés por el mundo de la palabra? Ella habló con El Harto Arte sobre su travesía en talleres como el de Las Florecitas Desterradas, que continúa online en la pandemia. Y da importantes consejos a quien quiera escribir.

¿Qué te llamó de la literatura para escribir y leer?

La verdad es que no sé; quiero decir, mi camino hacia la literatura ha sido circunstancial: no crecí en una familia de muchos libros, como otros escritores; creo que mi instinto me fue llevando hasta allá. Empecé a leer por mi cuenta algo tarde, tenía unos 11 o 12 años. Buscando libros y temas de mi interés despertó un poco mi imaginación.

Siempre he sido mucho de crear historias e inventarme personajes; de pequeña me gustaba jugar con las muñecas y armarles toda su historia. Al comenzar a leer, se despertó en mí esa inquietud y empecé a escribir, entre los 12 y 14 años. Concursé en un certamen que convoca la Marina para menores de entre 12 y 17 años y gané el primer lugar. A partir de ahí, viajé, conocí a otros adolescentes que también les gustaba esto de la escritura y la literatura y eso alimentó mi deseo por dedicarme a esto.

¿Cómo continuó tu desarrollo en la escritura?

Estudié la carrera de Psicología, pero nunca dejé de escribir; tomé la escritura más profesionalmente y aprendí técnicas cuando tomé un taller con la poeta Mercedes Luna Fuentes y continué con otros escritores: Víctor Palomo, Adel Juárez, Alejandro Pérez Cervantes; ya no lo pude dejar.

“Yo creo que todos los artistas buscamos expresar nuestros sentimientos en nuestras obras y es una gran satisfacción cuando las personas que las leen, ven, escuchan, pueden sentirse identificados.”


¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo o de tus obras?

Poder plasmar mis ideas en palabras porque siento que cobran vida y siento que ya no solo forman parte de mí, sino que van más allá, como una extensión de mí. Me gusta mucho poder transmitirle a las personas lo que yo estoy sintiendo a través de la palabra.

Yo creo que todos los artistas buscamos expresar nuestros sentimientos en nuestras obras y es una gran satisfacción cuando las personas que las leen, ven, escuchan, pueden sentirse identificados. El proceso de creación también: armar las piezas, hablar de narrativa, entretejer personajes, historias, descubrir cómo van a evolucionar, pues muchas veces se tiene una idea inicial, pero los personajes parece que tienen vida propia. Hablando de poesía, me gusta capturar la belleza de un instante en palabras y poner allí todas mis emociones al descubierto.

¿Cuál es tu favorita y por qué?

Es una pregunta difícil, como si me pusieras a elegir entre mis hijos: no sé. O entre los dedos de mi mano: cada obra tiene algo muy especial. Incluso, las que escribí desde el principio, que podrían no ser perfectas técnicamente. Sin embargo, me gustan porque fue como inicié y demuestran el avance que he tenido.

Ahora estoy trabajando en un proyecto con David Beltrán, de hecho Livio Ávila también forma parte: Proyecto Láuder. Decidimos hacer una antología ilustrada e incluí unos textos míos; son tres poemas. Hay uno muy especial que se llama “Rey” y me gusta mucho porque habla de mi proceso de duelo y sanación después de haber vivido una relación nada saludable. Pude plasmar mi resiliencia y liberarme de eso. Le tengo un cariño muy especial. Pero así te podría decir la historia de cada escrito y lo que hay detrás y todos me emocionan.


Entonces si te pregunto: ¿cuál de tus trabajos me recomendarías leer primero a mí o a lectores principiantes, recomendarías igualmente ese poema?

No sé si recomendaría leerme a mí misma porque siento que es algo muy extraño; puedo recomendar otros autores que son contemporáneos o de antes que me gustan mucho. Sobre mis textos se me haría raro; si son lectores principiantes, podría ser que comiencen por mis textos narrativos; porque creo que lo narrativo es algo que estamos más acostumbrados todos.

“Es curioso: en ningún taller te dejan un espacio para defender tu obra, porque se aprende escuchando. Pero en este taller [independiente] me dicen: ‘sí vas a tener espacio para poder explicarnos‘’”

¿Y cómo ha sido tu experiencia en el ámbito académico?

Mi experiencia académica en la literatura ha sido en talleres, no tengo ninguna Licenciatura en Letras ni nada de eso; sin embargo, los talleres me han ayudado bastante porque los imparte un escritor, personas podría decirse consagradas en la ciudad; y me ayudan bastante en el proceso de creación, con ejercicios como escribir en el momento y después editarlos.

No hay mejor manera de aprender a escribir que escribiendo. Te pueden dar toda la teoría, todas las técnicas tanto en poesía como en narrativa, pero si uno no escribe, si no se pone a solas con la pluma o computadora, difícilmente podrá desarrollar este lenguaje. También se aprende de las correcciones, de la retroalimentación. Voy a tomar la frase de una artista que conozco: “se pierde en su melodiosa voz”. Cuando uno escribe a solas batalla para distinguir ciertos errores, cosas que podrían mejorarse; cuando lo compartes con un tallerista, maestro o compañeros, es gratificante recibir sus comentarios tanto positivos -lo que lograaste hacer bien, porque es importante resaltarlar los aciertos- y las cosas que no se lograron o que podrían plantearse de manera diferente. Así es que yo he aprendido.

Sobre talleres literarios independientes como Las Florecitas Desterradas, ¿qué te ha dejado esa experiencia?

Primero, me ha dejado amigos en la literatura, que entienden lo que es crear algo. Puedo acudir a ellos para consejos. También, mucha experiencia; muy bonita porque una cosa son los talleres que imparte un maestro donde él dirige el taller; donde sabes que esa persona tiene una carrera en la literatura; y algo totalmente diferente me pasó con el taller independiente: un grupo de chavos que queríamos escribir. Escribíamos y nos corregíamos y crecí bastante. Sobre todo en la confianza hacia mis obras.

Es curioso: en ningún taller te dejan un espacio para defender tu obra, porque se aprende escuchando. Pero en este taller me dicen: “sí vas a tener espacio para poder explicarnos; después de la retroalimentaicón podrás compartirnos lo que querías decir en este escrito”. Y me funcionó bastante. Además, comencé a ver más teoría de creación literaria, porque hay escritores que sí salieron de la Licenciatura en Letras. Tal vez hacía ciertas cosas por inercia pero no tienen que ser por inercia, uno tiene que saber cómo se llaman y ponerlas intencionalmente para que la obra tenga muchísima más potencia. Entonces me ha ayudado mucho.

“El proyecto Láuder quiere lograr esto: no se quiere quedar en un libro, sino esparcirse y crear un espacio para todas las personas que disfrutamos el arte.”

Al lado de David Beltrán, quien dirige Proyecto Láuder, trabajan en nuevas publicaciones con talento de autores coahuilenses: escritores y artistas plásticos. Sabemos que tienen un libro en puerta ¿Qué ofrecerá a los lectores?

Les va a ofrecer una experiencia diversa porque en este proyectos participan muchas personas. Somos 13 escritores y 21 artista visuales que han puesto su trabajo, dedicación y esfuerzo. Son obras con diferentes matices y tintas y cada texto será ilustrado por un artista; entonces, brindará al lector una experiencia diversa y de apreciación al arte.

Estamos hablando de dos disciplinas que generalmente se ven por aislado: la visual y la escrita. Al juntarlas, se desarrolla un poco más la apreciación artística. Es un espacio para el arte aquí en la ciudad; yo creo que estamos bastante limitados, son muy pocas personas que nos brindan un lugar a donde ir y poder apreciar distintos tipos de obras artísticas. Sobre todo creo que la literatura está un poco rezagada, porque incluso hay festivales de música, de baile o hay exposiciones en donde se expone pintura o fotografía; sin embargo, en la literatura es muy raro que haya espacio público. No es suficiente el empuje que hay aquí en la ciudad. El Proyecto Láuder quiere lograr esto: no se quiere quedar en un libro, sino esparcirse y crear un espacio para todas las personas que disfrutamos el arte.

“[Estoy trabajando en un libro de cuentos] que reflejen la violencia patriarcal; sobre todo, estos escenarios en los que nos presentamos nosotras como mujeres o incluso como personas cada día, que nos violentan, nos limitan y todo viene de este yugo patriarcal.”


¿Qué le recomendarías las personas que están iniciando en la poesía o en lo editorial?

Que no dejaran de hacerlo, porque muchas veces nos topamos con estas trabas y estos tabúes que tiene la sociedad sobre lo que el artista significa y casi siempre se ve como algo catastrófico o indeseable, el dedicarse al arte. Pero al contrario. Sí hay trabajo, sí hay reconocimientos, simplemente hay que trabajar como cualquier otra profesión y recomendaría también que no tomaran nada a la ligera ni garantizado, que siempre se estén cuestionando.

¿Proyectos futuros?

Primero, Proyecto Láuder, al lado el director David Beltrán; en el campo editorial. También estoy trabajando en un libro de cuentos con Alejandro Pérez Cervantes en su taller y quiero hacer un armado de textos que reflejen la violencia patriarcal; sobre todo, estos escenarios en los que nos presentamos nosotras como mujeres o incluso como personas cada día, que nos violentan, nos limitan y todo viene de este yugo patriarcal. Es un trabajo difícil, por los temas que hay que escribir y difícil escribirlos sin caer en lo panfletario o en lo “mamá regañona”, como señalando con el dedo. Está llevando bastante de mi energía.

Uno de mis proyectos también es sacar un poemario; recopilando varios poemas que he escrito.

“No hay mejor manera de aprender a escribir que escribiendo. Te pueden dar toda la teoría [...] pero si uno no escribe [...] difícilmente podrá desarrollar este lenguaje”

Daniela González
Escritora y psicóloga
· Se ha formado en la escritura en talleres de escritores como Mercedes Luna Fuentes, Víctor Palomo, Adel Juárez y Alejandro Pérez Cervantes.
· Es cofundadora del Proyecto Láuder, que está por publicar un libro con obra literaria y plástica de autores coahuilenses. Es un proyecto independiente dirigido por David Beltrán.
· Actualmente trabaja en un libro de cuentos sobre la violencia patriarcal.
· Recientemente egresó de la Licenciatura en Psicología.
· Es miembro del taller literario independiente Florecitas Desterradas, que continúa aún en la pandemia de forma virtual, con narradores y poetas jóvenes.

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© 2020. Del Taller de Redacción Superior. EAP "Profesor Rubén Herrera". UAdeC. Editor: Livio Ávila.