Instagram: el culto a la mediocridad

Updated: Jun 22

POR: KAREN ANAHÍ RODRÍGUEZ.


Cuando uno piensa en la palabra “arte” vienen a nuestra mente esos actos metódicos que nos invitan a descubrirnos como seres creadores y curiosos que la raza humana se caracteriza por ser.


Años y Años de investigación a prueba y error para lograr plasmar emociones e ideas que transmitan al receptor aquello que el emisor considerara importante; ¿cuántos mensajes de gran calidad filosófica se han perdido de ser expuestos?


Todo lo que conlleva aprender este gran lenguaje del arte, maravillosos estudios para alimentar nuestra mente y agilizarnos en el proceso de creación… ¿Y esto de qué sirve, si al final llegan individuos como yo a ignorar cualquier principio y rastro de dignidad del arte convirtiéndome en un pseudoartista, que principalmente ocupa ese nombre para tratar de valorizar cualquiera de sus creaciones?


Mi habitad natural es Instagram; sin embargo, me puedes encontrar en otros ecosistemas más áridos, como Facebook o Amino. Si me siento amenazado siempre correré a esconderme a mi página principal de un dominio abandonado que compre para continuar alardeando de gran originalidad.


Mi especialidad es robar fotos de personas con expresiones muertas y de moda, para traducirlas en mi lienzo como una obra carente de esencia con un estilo que probablemente llevo años tratando de imitar de alguien con más seguidores que yo, porque eso vende, ¿no?


Mi instinto de supervivencia me llevó a deshacerme de mis depredadores más cercanos: mis ideas y aportes, pues en esta comunidad basada en la inmediatez y en lo visual, ¿qué tenía mi voz que aportar si cuando lo hice no funcionó?


Mi creatividad se encuentra en una cuarentena permanente, pues tengo que doblegarme a un estilo que la gente disfrute, para quizás algún día poder acceder al privilegio de vivir del arte. Es realmente esta tragedia mi vocación?


Esta es mi posición desde que inicié mi página en dicha plataforma, y ganar algo de reconocimiento que no obtuve por otros medios.


Una de mis actividades favoritas es rechazar críticas constructivas que mis seres queridos me hicieron por mi bien y mi crecimiento en el área, justificando todo con que este es mi estilo y lo deben respetar.


A caso es un insulto o una oportunidad el hecho de que así como yo existan miles de “artistas”? Un insulto para quien busca el arte en el sentido más estricto de la palabra, y una oportunidad para todo aquel que puedan incorporar sus conocimientos y aprovechar los beneficios de estas plataformas sin dejarse absorber por ellas.


Tal vez la generación en la que me tocó desarrollarme fue necesaria para dar a conocer lo muerto que se encuentra el espíritu artístico, y en un futuro estos días sean la base de un nuevo renacimiento que nos dé un nuevo sentido de lo que es el arte para nosotros mostrándonos una forma evolucionada de interpretarlo que se relacione verdaderamente con los seres humanos del contemporáneo.

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© 2020. Del Taller de Redacción Superior. EAP "Profesor Rubén Herrera". UAdeC. Editor: Livio Ávila.