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‘Esta es la década de las mujeres’: Talía Barredo

POR DIEGO ALMAGUER. La artista visual se interesa en indagar en los sentimientos y en llevarlos al arte contemporáneo; ella nos cuenta su odisea en la fotografía, su proyecto actual en la pandemia y los retos del arte


El arte llevó a Talía Barredo estudiar Diseño Gráfico, pues era la carrera que en su momento tenía en su plan de estudios la fotografía, una de sus pasiones. Logró desarrollarse a través de la lente, pero con el paso del tiempo, también amplió sus terrenos con arte en video o instalaciones y con arte objeto.


La promotora de la agencia de arte Liquen comparte en entrevista con El Harto Arte su proyecto “El diario de un encierro”, que surgió por la pandemia después de que ella misma se había encerrado con anterioridad y luego el mundo entero se encerró. Es un proyecto donde artistas de varias partes de México abordan un concepto durante una semana; ellas también radican en lugares como Polonia o Argentina.


Barredo también nos cuenta de su trabajo como Coordinadora de Artes Visuales y lo que le dejó la curaduría. Y batallas que ha luchado en un panorama de machismo.

¿Qué te interesó más al decidir el camino del arte?

Empecé a estudiar Diseño Gráfico, pero mi interés estaba por el arte; específicamente por la fotografía. En aquella época la escuela de artes no tenía licenciatura [en Artes] y la materia de fotografía la clase la daba el maestro Rodolfo y solo lo impartan hasta el cuarto grado de artes. Mi interés era aprenderlo lo más rápido posible. Decidí entrar a Diseño, porque en los primeros dos años teníamos fotografía. Así que mi interés desde un inicio fue la fotografía.

“Mi trabajo no solo es fotográfico; después de siete años de hacer foto me fui hacia el video, a la instalación.”

¿Cómo describirías el trabajo artístico que has realizado, expuesto en museos y centros culturales?

Es difícil ser autocrítico en ese sentido; más bien, creo que mis temas de una u otra forma han sido diversificados. Pero me interesa desde hace mucho el entendimiento de lo íntimo hacia afuera: los espacios íntimos y hacer mucha conciencia y los orígenes de cada uno de nosotros para llevarlo como recurso a la fotografía. Mi trabajo no solo es fotográfico; después de siete años de hacer foto me fui hacia el video, a la instalación. Creo que es un recurso y no me siento adentro de la fotografía, sino más bien del entendimiento de lo contemporáneo.

Recientemente en estos tiempos de cuarentena formaste el proyecto “El diario de un encierro”. ¿De dónde nació la idea?

¡Pues imagínate por el nombre! [ríe] Porque uno esta encerrado y te la pasas pensando en cosas. Venía de un encierro y había llegado al día 50, luego de haber terminado un proyecto muy interesante y de la nada me vuelven a encerrar. Me dediqué a ordenar mi casa, pero de tanto, me cansé de hacer lo mismo todos los días. Desde hace tiempo todos mis proyectos eran comunitarios; me puse a pensar por qué me gustaba más el trabajo participativo.

Llegué a la conclusión de que una de las cosas que mas me gustan es el contacto con la gente. Al mismo tiempo, se me hizo muy egocentrista en estos tiempos de pandemia, donde tenemos que no solo cuidarnos, sino también a los demás, y establecer diálogos más sensatos, quitarnos lo que ya no nos funciona en nuestra vida, apoyar a los demás. Hacer un proyecto fotográfico propio se me hacía completamente egocentrista; recurrir a hacer un libro abierto que se vaya “rolando”, desarrollando un tema no dentro de varias perspectivas de un artista en específico que desarrolle ese tema y que las artistas que participaron se sintieran con la libertad de hacerlo.

También se me hizo un proyecto para tirar el control, ya que uno de mis planes mas grandes se vino abajo con la pandemia. Pensado en eso me dije: “necesito darme un ejercicio para soltar cosas“. Hay cosas dentro de nosotros que podemos controlar como las emociones y pensamientos, pero no podemos controlar los factores externos del trabajo y de eso me guie, como un tipo de guion o instructivo para el diario, que al final es modificable y adaptable.

Venía de un encierro y había llegado al día 50, luego de haber terminado un proyecto muy interesante y de la nada me vuelven a encerrar.

¿Cuáles son algunas de tus obras favoritas?

Tengo una serie que es muy viejita, pero es una muy larga: se llama “Ciudad Mirar”. Justamente abarca el sentido de la conciencia de los materiales arquitectónicos a través de el vidrio específicamente. La arquitectura moderna y contemporánea ha sido prácticamente el vidrio. Tiene dos orígenes en la arquitectura en los años 60s; después de la Segunda Guerra Mundial todos los edificios tenían este tipo de vidrio para que no se pudieran ocultar las cosas. El vidrio por su materialidad habla de transparencia. A trasvés de la luz es como recibe la imagen, semitransparente, pero al mismo tiempo sirve como espejo; esta serie habla de la multiplicidad de las imágenes, de las imágenes mentales de la retractación de la luz y la imagen del vidrio.

“La curaduría es algo muy enriquecedor y muy amplio dependiendo del trabajo conceptual de los artistas.”

En tu trayectoria se encuentra haber sido coordinadora de Artes Visuales y directora del Centro Cultural Casa Purcell. ¿Cómo fue tu experiencia en la promotoría cultural y que aprendizaje te dejó?

Me dejo un montón de aprendizajes, todos los días hay un aprendizaje nuevo. No vi venir este trabajo; venía mas de la docencia, tenía siete años de ser maestra y artista. En una época tome un curso de un diplomado de gestión cultura y empecé un diplomado más largo de arte contemporáneo. De repente, sin terminarlo, uno de los colegas de ese diplomado se hace director del Instituto Municipal de Cultura. La administración 2014-2017. Finalmente, esta persona me asigna como encargada de Casa Purcell. Pero ese trabajo era un poquito raro por que era más como el ama de llaves que la gestora.

Sí realizaba trabajo de gestión, pero no tanto; tenía que pasar por diferentes filtros. Esos filtros eran muy arraigados y muy académicos. Pero entre tanto investigué sobre el trabajo de restauración 10 años atrás del recinto y también sobre el decreto de creación y en éste hablaba que era centro de creación era para tratar de equilibrar la arquitectura antigua con piezas de arte contemporáneo, llevando no solo la creación a las exposiciones, también tenía un centro de fotografía, un centro de multimedios y un centro de consultas. Era un centro súper padre en su origen y ­esto con las administraciones públicas se iba desvaneciendo; cada quien hacía lo que se le daba la gana.

Finalmente me asignaron como Coordinadora de Artes Visuales; me encargaba de organizar las exposiciones de cosas Purcell y del Teatro García Carrillo. Fue una experiencia padrísima; me di cuenta que los procesos de creación no va del artista hacia adentro, más bien es cómo del artista se permite trabajar con un curador y un guía para establecer mejor sus trabajos expositivos. En ese sentido fui muy cuidadosa para estudiar bien qué funcionaba para el espacio, el recorrido de los visitantes: dónde entraban, por dónde salían para hacer un buen proyecto con los artistas. En ese sentido fue una experiencia muy enriquecedora. La curaduría es algo muy enriquecedor y muy amplio dependiendo del trabajo conceptual de los artistas. Fui muy feliz, soy feliz; fue uno de mis trabajos profesionales que me enriqueció en tan poco tiempo.

Culpo al sistema, pero no culpo a los hombres, es el sistema. Aun seguimos viviendo micromachismos, que incluso nosotros lo repetimos entre la familia y sin darnos cuenta, es muy complejo.”


Este año ha sido de dar a voz a las mujeres por un gran movimiento feminista y de reflexión. Dentro de su trayectoria, ¿el ser mujer implicó alguna dificultad?

Sí, claro. Si tu echas para atrás los ojos y analizas en cuanto a géneros, en la historia del arte ¿qué presentación le das a las mujeres? Lo hemos vivido todas y lo seguiremos viviendo. Creo que las obligaciones de los sistemas públicos te piden que sea 50 y 50 por ciento, pero no lo hacen porque yo lo he visto incluso en una escuela. Y no lo hacen porque sea necesario, más bien por cubrir una cuota es un indicador que debemos ser y seguir y no podemos hacer otra cosa más que hacerlo.

Al final de cuentas, simplemente analiza realmente las reflexiones en torno a esto: no es una batalla ganada, pero está en proceso. Me causó conflicto incluso el “este año ha sido de darle voz a las mujeres”. La vida debería haber sido así, debería ser así; debería verse como el año en que las mujeres perdieron el miedo de hablar y confrontar. Es hasta machista la pregunta, porque antes no teníamos la voz, porque antes este sistema de machista arraigado ahora se los estamos dando. El sistema mismo como si se apropiara de esto se están queriendo sentir menos culpables pero la situaciones han llegado a un extremo de violencia que no podemos más y por eso estamos hablando.

Por eso estamos incluyéndonos más como mujeres, estamos volviendo a nuestros orígenes, y estamos hablando más por ellas. Creo que esta década será la década que las mujeres perdieron el miedo y están volviendo a tomar el control de sus vidas y eso está más padre. Ustedes como hombres tienen que entender eso, que no tienen ningún sistema que le otorgan el permiso a las mujeres; las mujeres tienen que perderle el miedo a ese sistema. Culpo al sistema, pero no culpo a los hombres, es el sistema. Aun seguimos viviendo micromachismos, que incluso nosotros lo repetimos entre la familia y sin darnos cuenta, es muy complejo.


¿Nos puedes platicar sobre el colectivo de mujeres RUMA: ¿Arte y Cultura?

Ese colectivo es de Nicté Ruiz y Gabriela Romero, en diciembre me contactaron para invitarme; este era la exposición la violencia contra la mujer, fue una invitación que se le hizo a 30 artistas, donde abordaban el tema como ellas lo quisieran. Yo ya había hecho pequeños proyectos que muy pocas veces saqué sobre violencia de género, y no me quedaba satisfecha por el mismo tema. Este tema es muy doloroso y que se ha llevado a todos los ámbitos y que es el menos comprendido de todo esto incluso dentro de la pandemia.


¿Qué proyectos tienes actualmente?

Mi proyecto número uno es Liquen, mi agencia de arte que está en pausa porque tengo en mente otras cosas; mi proyectó número dos es “El diario de un encierro” y el tercero lo estoy desarrollando, que es íntimo y no sé cuándo vaya a dar a luz. Y otros proyectos en mente.

Talía Barredo
Artista visual originaria de Saltillo, Coahuila
Directora de la agencia de arte Liquen
Estudió Diseño Gráfico en la Universidad Autónoma de Coahuila
Ha expuesto su trabajo en galerías: abarca no sólo la fotografía, también el arte contemporáneo a través de expresiones como el video, la instalación y el arte objeto
Fue Coordinadora de Artes Visuales del Instituto Municipal de Cultura de Saltillo y Directora del Centro Cultural Casa Purcell
Fue curadora de exposiciones durante su posición como Coordinadora
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© 2020. Del Taller de Redacción Superior. EAP "Profesor Rubén Herrera". UAdeC. Editor: Livio Ávila.