El dogma, las contradicciones y la verdad en el arte actual

Updated: Jun 23

POR: DANIEL CANALLA. El mundo del arte se ve contaminado por la publicidad de masas, ¿existen excepciones?



Arrebatar contra el sagrado arte de la pintura, una tradición que nos acompaña desde el nacimiento de la conciencia humana, siempre es tema jugoso de conversación. Escandalizarse es lo de hoy, el pan de cada día. Una práctica que nos ha vuelto tan insensibles a todo que hemos llegado a la costumbre de saturarnos de imágenes, comida y cultura chatarra a tal grado que comenzamos a ver lo “bueno” dentro del caos multimedia que consumimos a diario.


La basura multimedia presente en televisión, publicidad en las calles e internet es consumida, se digiere y después se regurgita en forma de mensajes, obras y opiniones desinformadas, fuera de lugar y que no aportan nada. No saber digerir el contenido nos contagia y nos vuelve parte del circuito interminable del entretenimiento chatarra. La pintura (y el medio de las artes) no está exenta de nada de lo mencionado. Lo que artistas como Duchamp o Warhol cuestionaron el siglo pasado está lejos de ser respondido. Esto no es malo, ni bueno, ya que se ha desatado una interminable línea de artistas que han puesto en tela de juicio la validez de la gran pregunta: ¿Qué es arte?

Lo que artistas como Duchamp o Warhol cuestionaron el siglo pasado está lejos de ser respondido.

A su vez ha creado una serie de posturas que se enfrentan y jamás se ponen de acuerdo; posturas que antes fueron la vanguardia y hoy, convertidas en dogma, se refríen como papas en incontables obras alrededor del mundo. Aquí es donde el dogma entra, la comodidad que tan dañina es para el artista, es contagiada en forma de doctrina que se aprende como un tutorial paso a paso, sin preguntar, sin cuestionar. Las academias crean su propia tradición, que (como es de esperarse) contradice la misma.



Estudiar el arte clásico de manera superficial crea a pintores extraordinarios, que usan sus conocimientos de la técnica para hacer manzanas, desnudos femeninos y paisajes tan repetitivos que es imposible diferenciar quien hizo tal o cual obra. Pintores se reúnen para criticar la detestable pintura moderna, sin darse cuenta que tienen más en común con ella que con el ideal que defienden (y probablemente desconocen). Dar libre interpretación a obras saturadas de elementos arbitrarios, nos habla de que las personas detrás de la obra no tienen control sobre ella, y, volviendo al inicio, son refritos regurgitados que provienen desde la comodidad de la doctrina. Y así van los pintores por la vida, pintando una manzana bonita por ahí, un desnudo femenino cargado de cosificación y disfrazado de musa por allá, alimentando el circuito donde el control lo tiene quien puede gastar más dinero.


Para todo hay una excepción, hay quienes nos esforzamos por estudiar bien, pintar bien y escribir bien. Quienes sabemos ver a través de las personas y comprender todo lo que nos rodea, no buscamos regurgitar la basura que vemos pasar a diario por nuestros ojos. Nosotros somos la vanguardia, lo que viene después de la posmodernidad. El verdadero arte, lo conocemos nosotros, al que muchos no acceden por ignorantes e ingenuos. No somos esclavos de las redes, ni estamos desesperados por llamar la atención, tú y yo somos los grandes; apoyamos todas las grandes causas, porque siempre estamos del lado correcto del debate; tenemos siempre la razón, porque no estamos cegados por el sistema; somos los buenos, humildes, talentosos y puros. Pertenecemos a la más grande casa de estudios, del más grande país, libre, con un perfecto estado de derecho, sin desigualdad ni violencia, ¡Viva México!, ¡Viva la Virgen de Guadalupe!

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© 2020. Del Taller de Redacción Superior. EAP "Profesor Rubén Herrera". UAdeC. Editor: Livio Ávila.