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El arte libera, sublima y sana emociones: Andrea Badillo

POR ANDREA ALVARADO. La egresada de la Escuela de Artes Plásticas "Profesor Rubén Herrera" tiene claro que "el arte nos salva" y busca des-estereotipar el cuerpo femenino con su obra


Andrea Badillo es una artista quien en sus inicios se encaminó por la arquitectura, para posteriormente dedicarse por completo al arte y a la pintura. Actualmente trabaja en su proyecto Mujeres Floreciendo, donde retrata distintas mujeres proyectándose como son, lejos de estereotipos impuestos por la sociedad.


Como tesis para titularse de la licenciatura de Artes Plásticas presentó “Venus Corporeus: Analogías Estéticas de la Naturaleza”, una serie de obras en las que nos habla de la liberación sexual. De esto, su paso por la Escuela de Artes Plásticas “Profesor Rubén Herrera” y cómo el arte es su forma para liberar emociones, nos cuenta en entrevista.


¿Qué es lo que te hizo querer crear arte? ¿De qué manera influyó el arte en tu niñez?

De pequeña acompañaba a mi abuelita a clases de pintura y repostería; desde los 10 años comencé a explorar esto y a los 15 empecé a “pintar” sobre pasteles. Fue mi primer “negocio”. Las clases artísticas eran obligatorias en mi plan de estudios de secundaria y prepa: jazz (danza), dibujo artístico y pintura son las que yo elegí. Después me di cuenta de lo bien que me hacía liberar emociones por medio del arte.


¿Qué material o técnica sueles utilizar o preferir en tu obra?

Soy amante del óleo: por su textura, su olor, sus tiempos de secado y el acabado final. Aunque últimamente estoy utilizando acuarela, por lo que su composición podría sugerir transparencia y fluidez.


¿Por qué decidiste tomar los temas de censura y sexualidad en tu obra?

Porque es algo que necesitaba entender, sanar y liberar.


¿Cómo fue tu experiencia como estudiante de la Escuela de Artes Plásticas?

El plan de estudios que yo cursé solía ser muy tradicional y me gustó conocer y experimentar todas las artes visuales. Tuve pocas materias sobre arte contemporáneo y arte conceptual, así que cuando hice mi intercambio en ENPEG [Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado] La Esmeralda fue muy sorprendente ver el contraste de escuelas.

¿Qué le recomendarías a un estudiante de la Escuela de Artes Plásticas que has aprendido fuera de ella?

Producir todo el tiempo; siempre tenemos emociones que expresar. Practicar mucho y equivocarse las veces que sea necesario. Trabajar o asistir a un artista que se dedique 100% a lo que tú deseas. Yo tuve esta oportunidad gracias a una beca que me otorgó la escuela y fue el parteaguas entre estudiante y profesional de las artes.


Estudiaste durante unos semestres arquitectura, ¿cómo ha influido esto en tus obras?

Nunca lo había pensado así, pero creo que se podría resumir en dos puntos: suelo usar muchos números a la hora de comenzar una pintura, veo el proceso pictórico como un sudoku que se va resolviendo con lógica. Respeto mucho el espacio. El o los elementos principales que elijo para mis piezas normalmente están sobre fondos planos.


Veo el proceso pictórico como un sudoku que se va resolviendo con lógica.

¿Cuáles fueron tus inicios como artista?

La primera vez que fui a CDMX, aún siendo estudiante, comencé a moverme mucho; de 10 convocatorias que enviaba mi propuesta me aceptaban en una. Pero así fue como comenzaron a invitarme a otras Expos o conferencias. Me presentaban como “la artista que aún es estudiante” y me daba miedo cuando ese estatus cambiara a “artista emergente”. Al final fue muchísimo mejor de lo que pensaba.


¿Cómo ha cambiado tu trabajo después de la pandemia?

He pasado mucho tiempo conociéndome y reconociéndome. Los primeros seis meses de la pandemia fueron muy fuertes para mí, y aunque mi vida no ha cambiado mucho creo que estaba intentando comprender lo que el mundo está viviendo. Sigo hablando de la sexualidad femenina, pero ahora desde otra trinchera, desde el cuerpo y la voz de otras mujeres que han querido sumarse al proyecto.


¿De qué trata tu proyecto “Mujeres Floreciendo”?

Es un proyecto que busca la sororidad teniendo a la pintura como medio de expresión. Con la intención de apoyar el empoderamiento femenino y cuestionar los estereotipos de belleza occidental, el proyecto se compone de mujeres sin importar que encajen o no en el estereotipo establecido por la sociedad. Realizando analogías entre la feminidad y la naturaleza, se busca representar la libertad y seguridad de sí de cada participante. Las flores o plantas que a simple vista parecen algo delicado, se usarán por su connotación plural y diversa: estética, sexual, religiosa.



¿Qué significa tu frase "El arte nos salva"?

El arte es una manera de sublimar, liberar y sanar emociones. Yo creo que es algo que todos hacemos día con día, pero lo pasamos por alto, no le damos un sentido. También creo que, si la educación artística fuera bien intencionada en la educación inicial, seríamos seres más “humanos”. Considero que el arte no solo salva, sino que también nos une.


¿Qué buscas como artista? ¿Cuál es tu principal objetivo?

Estar sana emocionalmente y, con suerte, poder ayudar a otras mujeres.


¿Cuáles son tus planes o proyectos para el futuro?

Seguir estudiando y aprendiendo, viajar y analizar otras culturas. En cuanto a pintura planeo continuar con “Mujeres floreciendo” e invitar a otras mujeres que por distintas razones no han podido estar en esta primera serie.


Andrea Badillo Sariñana
Nació en Saltillo, Coahuila, en 1996.
Actualmente vive en Ciudad de México.
Es licenciada en Artes Plásticas por la Escuela de Artes Plásticas “Profesor Rubén  Herrera”. Su primera seria llamada Venus Corporeus: analogías de la naturaleza, donde analiza la autocensura y la represión sexual.
En 2018 realizó su exposición en dúo, junto a Rigel Herrera. Se llamó Venus vs. Venus. Explora el erotismo y el pudor que hace la piel desnuda.
Instagram: https://www.instagram.com/badillo.sarinana/

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