• El Harto Arte

El amor es un ave sin plumas

POR ÁSTOR LEDEZMA. El misterio de la vida se reduce a los pocos centímetros de un polluelo huérfano, quien sin saberlo dejó su recuerdo imborrable en Monclova. Historia real narrada por Ástor Ledezma


Para Dalia, Ramiro y Panfi

Un pájaro al pie del nogal.

Muerto.

Pequeño, sin plumas, infestado de hormigas.

Dalia lo vio en la banqueta, a un lado de su casa. Buscó entre las ramas del árbol: el nido debía estar muy cerca. No pudo encontrarlo pero, en cambio, vio un pajarillo colgado en lo alto, de cabeza, atascado entre yerbas y hojas secas. Fue a su casa por una silla y una caja de cartón. Lo alcanzó y lo puso a salvo, muy cerca del nogal.

Observó por la ventana el resto de la tarde: a pesar de los pillidos, ningún ave se le acercó. Polluelo abandonado. Decidió hacerse cargo de la crianza.

Día 1

–Lo llamaremos Pánfilo.

–¿Por qué ese nombre?

–No sé; tiene cara de Pánfilo.

–Muy bien. Le diremos Panfi de cariño.

Día 2

Panfi despierta a las 7 de la mañana. Desde la caja de cartón se escucha la exigencia de comida. Dalia le pide a Ramiro, su esposo, que busque en Google “cómo alimentar a un pájaro pequeño” –Enter. Voy a tener suerte–.


Día 3

A las 7 de la mañana, como si fuera una alarma programada, Pánfilo comienza a silbar. Dalia se levanta, toma la jeringa con papilla. El pajarillo abre el pico y mueve las alas con desesperación. Una vez que el buche se inflama, se agazapa en una esquina y se queda dormido. Dalia repite la operación cada tres horas.


Día 4

–Creo que tenemos un problema.

–¿Cuál?

–Panfi sólo ha convivido con humanos.

Compran dos canarios de unicel, de los usados para adornar floreros, y los ponen en la caja de cartón. Ramiro toma la tableta electrónica y busca en Google: videos de pájaros en parvada –Enter. Voy a tener suerte– y la coloca ante los ojos de Panfi.


Día 5

Jorge Gutiérrez Reyna escribió un poema que se llama “Pájaros de la ciudad”, basado en un estudio que postula que, debido al ruido producido en las grandes ciudades, algunas especies de aves cantaban en frecuencias diferentes a las habituales para poder comunicarse entre ellas. Dalia y Ramiro viven en plena avenida, en medio del convulso sonido de los coches. Quizá por eso nunca vieron aves posarse en su ventana, a pesar de los bebederos y el alpiste que dejaban para tal efecto. Nunca, por lo tanto, escucharon de cerca el canto de un pájaro y, si lo hubo, se ahogó en el ruido de la ciudad. La caja amaneció vacía el día 5 –salvo los adornos de unicel– pero escucharon un trino proveniente de la sala. Al pie de la ventana, Pánfilo observaba al exterior y, del otro lado del vidrio –como si se tratara de un reflejo– una tórtola miraba al interior. A partir de esa mañana y hasta el día 11, la tórtola hizo una visita puntual.

Las tórtolas simbolizan amor y fidelidad. Obsequiarlas significa sellar un vínculo entre dos personas. Un lazo que perdura a pesar de la muerte.

Día 12

Pánfilo murió.

Dalia y Ramiro sepultan el cuerpo en una maceta de barro, bajo el abrigo de una palma “oreja de elefante”. El pajarillo habrá de incorporarse con la tierra, nutrir las raíces y ser la misma esencia de la planta. Una planta con alma de ave.

Día 13

Por la mañana, en punto de las siete, Dalia vio una tórtola parada en la maceta. Emitía un sonido que, más que un trino, parecía un llanto.


Ástor Ledezma
· Escritor originario de Monclova, Coahuila
· Su libro más reciente es la novela Madre araña (Secretaría de Cultura de Coahuila, 2019).
· Con esta novela obtuvo el Premio Estatal de Literatura Primera Piedra 2018.
· Su otro libro, Piel oscura (Editorial Zanate, 2017), es un compendio de cuentos que se publicó de forma bilingüe español-zapoteco; escrito con el apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) en Coahuila.
· Actualmente es director del Museo Coahuila y Texas de Monclova.
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